Pentecostés: ¿Es más que Hechos 2?

Por COGwriter

Después de la muerte de Cristo, los apóstoles originales se reunieron y observaron Pentecostés (Hechos 2) y les fue dado el Espíritu Santo. Esto es considerado por casi todos los grupos que se profesan cristianos como el comienzo de la iglesia cristiana.

Este artículo mirará en la Biblia, en las primeras y postreras fuentes Católicas, y también en las de la Iglesia de Dios, para ver lo que se enseña acerca del Día de Pentecostés.

La Biblia

Hacia el comienzo de Su ministerio, Jesús habló sobre “el día de los sábados” (Lucas 4: 16), a menudo llamado la Fiesta de las Semanas, y que tendemos a llamar ahora Pentecostés. Esto puede ser confirmado mirando al término griego real, a menudo simplemente mal traducido como “sábado”, en singular. La palabra verdadera (no el agrupamiento de palabras semejantes del comentario de Strong), σαββάτων, es plural (σαββάτον, como en Lucas 14: 6, es singular). El pasaje es traducido literalmente como sigue:

16 Y Él vino a Nazareth en donde Él se crió. Y de acuerdo a Su costumbre, Él fue en uno de los días de los sábados, a la sinagoga, y se paró a leer. (Green JP, Sr. Nuevo Testamento Griego-Inglés interlineado, tercera edición. Baker Books, impresión de 2002, p. 187).

Así, esto ayuda a mostrar que uno puede guardar Pentecostés, como hizo Jesús, en un lugar distinto de Jerusalén (Él también parece haber guardado otro día santo en Galilea en Lucas 6: 1; ver Green, p. 194).

Después de que Jesús murió, a Sus discípulos se les dijo que esperaran para recibir el poder del Espíritu Santo:

4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Hechos 1: 4-5)

8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1: 8)

12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.

13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.

14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1: 12-14)

26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles. (Hechos 1: 26)

Note lo que enseña la Biblia:

2:1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. (Hechos 2: 1)

Advierta que el énfasis está en el hecho de que había llegado del todo el día de Pentecostés. La Biblia está haciendo claro que los eventos que siguen estaban directamente relacionados con el hecho de que el día de Pentecostés había llegado del todo. Y, ocurrió a los discípulos porque ellos estaban observándolo todos juntos.

Aquí está lo que sucedió después:

 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.

6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?

8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,

11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.

14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños;

18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo;

20 El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto;

21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;

24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

25 Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza;

27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia.

29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (Hechos 2: 2-47)

Ellos recibieron algo del poder del Espíritu Santo. Y esto se considera ser el comienzo de la iglesia cristiana por los Católicos Romanos, los Ortodoxos Orientales, la mayoría de los Protestantes, los Testigos de Jehová, y los grupos de la Iglesia de Dios. Pero, note, que el Espíritu Santo fue dado en un cierto tiempo, el mismo tiempo en que muchos de los judíos observaba Pentecostés, y que los discípulos de Jesús todavía estaban observando.

¿Hablar en lenguas?

Quizás esta sería una buena oportunidad para reflexionar sobre un punto que ha sido mal entendido, y que es la relación del Día de Pentecostés con la común idea de “hablar en lenguas”.

Aquí está algo de lo que el finado evangelista de la COG John Ogywn escribió al respecto:

Hablar en lenguas

El punto focal del movimiento Pentecostal (y ahora de todo el movimiento carismático) es su énfasis en hablar en lenguas, o “glosolalia”–un término derivado de las palabras griegas para “lengua” y “hablar”. Pero ¿Qué quiere decir precisamente la Biblia cuando menciona el hablar en lenguas? ¿Es idéntico a lo que sucede en el movimiento carismático moderno?

La palabra griega para lengua, glosa, es usada primariamente en tres formas de acuerdo al Arndt-Gingrich Gree-English Lexicon. En un caso simplemente significa la lengua, órgano del habla. En otra se refiere a un lenguaje. El tercer uso se refiere a un fenómeno encontrado en la religión Helénica con patrones rotos de discursos de personas en éxtasis (p. 161).

Hablar en lenguas jugaba un papel poco conocido en la antigua religión pagana. El concepto de hablar en éxtasis, de manera ininteligible para los que escuchan, era bien conocido en la antigua Grecia. El mausoleo de Apolo en Delphi, a corta distancia de la ciudad de Corinto, era el sitio del más famoso oráculo del mundo antiguo. La sacerdotisa de Apolo se esforzaba en un frenesí religioso y luego caía al suelo, a menudo en una especie de arrebato convulsivo, y venía a estar bajo la “posesión del dios”. Entonces en este estado ella balbucía palabras ininteligibles (el lenguaje de los dioses) que eran anotadas e “interpretadas” por los sacerdotes. Eventos similares ocurrían en otros oráculos a través de todo el mundo Mediterráneo.

El habla estática en el mundo antiguo, sin embargo, no estaba limitado a la sacerdotisa en los oráculos. Cuando las religiones orientales de los misterios se esparcieron hacia el occidente en el mundo Helénico, ellas también incorporaron el fenómeno del habla estática. Se atribuía a la comunión con el dios. De esta manera, el uso de discursos frenéticos, ininteligibles, llamado por los antiguos griegos “hablar en lenguas”, era bien conocido en el siglo primero.

Pero ¿Es esto semejante a lo que la Biblia describe? El relato más detallado acerca de hablar en lenguas como un don de Dios está dado en Hechos 2. Hay algunos puntos que deben notarse.

Primero, el fenómeno se manifestó repentinamente (v. 2). Las palabras que comenzaron a salir de los labios de los apóstoles no eran el resultado de una reunión cargada emocionalmente. Ellos no se estaban esforzando a sí mismos por medio de música frenética o la repetición de ciertas frases religiosas. Esto fue un milagro de Dios que vino instantáneamente. Segundo, no hay mención de ninguno de los apóstoles cayendo al piso “bajo el poder”, o de ninguno de los otros excesos que a menudo caracterizan las modernas reuniones pentecostales.

El énfasis que se da en Hechos 2 no se pone sobre un espectáculo. En su lugar, es sobre la entrega de un mensaje. Hubo señales milagrosas que acompañaron el mensaje para autenticarlo.

Una clave importante que debe notarse en Hechos 2 : 4-12 es que los apóstoles no estaban usando el llamado discurso en éxtasis. Más bien, ellos estaban hablando en lenguas conocidas que los miembros de su audiencia claramente entendían. Este era el tiempo de Pentecostés, la segunda de los tres festivales anuales de peregrinación dados por Dios a los antiguos israelitas. Había judíos que se habían congregado en Jerusalén de todas las partes del mundo conocido para esta ocasión –judíos que hablaban cada uno la lengua de su patria.

No tomó mucho tiempo para que un número creciente de personas reconociera su propia lengua natal (v. 8) –si bien algunos, quienes no entendían el lenguaje particular que estaban escuchando, supusieron que los apóstoles estaban ebrios (v. 13). Puesto que era un tiempo antes de la amplificación electrónica y de los sistema de discursos públicos, es razonable suponer que los apóstoles se paraban a cierta distancia y al frente en distintas direcciones, todos predicando el mismo mensaje pero en diferentes lenguas –lenguas conocidas para los oyentes, pero desconocidas para los propios apóstoles! Aquellos que entendían a un apóstol en particular comenzaron a agruparse más cerca de él para escuchar lo que él tenía qué decir. Hechos 2: 14-42 hace énfasis en el contenido del discurso de Pedro. Él no estaba repitiendo la mismas frases cautivas una y otra vez. En lugar de ello, él estaba expresando un mensaje vitalmente importante.

Por supuesto, la mecánica de esta reunión especial de Pentecostés puede haber ocurrido un poco diferente de la descripción que acaba de darse –la Biblia no da un relato preciso. Pero lo que sí es indiscutible –Pedro y los demás apóstoles estaban hablando en lenguas extranjeras que eran entendibles para sus oyentes. Así, el don de lenguas era una herramienta para el evangelismo.

Claramente el don de lenguas de Dios difiere vastamente de lo que bufonescamente se presenta hoy como ese don. No es infrecuente que un sobreexcitado pentecostal se tambalee, gima, “dance en el Espíritu”, se ría histéricamente o grite palabras ininteligibles, o inclusive tonterías guturales sin ningún sentido. Cuán diferente del ejemplo bíblico!

…El apóstol Juan exhortó a sus lectores, “No crean a todo espíritu, sino probad los espíritus, para ver si son de Dios” (1 Juan 4: 1). ¿Cuál, entonces, es la verdadera evidencia del Espíritu Santo? El Espíritu Santo es ofrecido sólo a aquellos que creen el mensaje del evangelio que Jesús trajo, y que se han arrepentido verdaderamente como resultado de ello. Ellos han rendido incondicionalmente sus vidas a su Creador y han comenzado, por lo tanto, a obedecerle.

A continuación, está el fruto que el Espíritu Santo lleva a nuestras vidas. Este fruto es descrito en Gálatas 5: 22-3 como amor, gozo, paz, longanimidad, bondad, amabilidad, fe, gentileza y autocontrol. En otras palabras, el Espíritu Santo cambia nuestras vidas y nos llena con el amor de Dios, que nos permite obedecer Su santa y recta ley –mostrando evidencia de Su verdadera naturaleza dentro de nosotros (Romanos 5: 5; 13: 10). (Ogwyn J. La Renovación Carismática y el Don de Lenguas. El Mundo de Mañana, mayo-junio 2004).

Él escribió también:

Pablo hizo énfasis en 1 Corintios 14 en que los dones que Dios da son para edificación o fortalecimiento de la Iglesia. Él alentó a sus lectores a buscar los dones de Dios para el propósito de servir a otros –no para el auto-engrandecimiento. En cuando a las lenguas, Pablo explicó que era mejor hablar sólo unas pocas palabras que fuesen entendibles y de ayuda, que diez mil palabras en un lenguaje que nadie pudiera entender (v. 19). Pues a menos que el contenido sea de ayuda e instructivo, las palabras en y por sí mismas carecen de beneficio para los oyentes (v. 6, 9).

Una profecía en Joel 2: 28-32 predice un derramamiento del Espíritu de Dios en el tiempo del fin en una forma milagrosa. Pedro citó esta escritura y la aplicó al milagro que ocurrió en el primer Pentecostés después de la resurrección de Cristo de la muerte. Es aparente bajo severo escrutinio, sin embargo, que un mayor cumplimiento de esta profecía es para el tiempo justo antes del Día del Señor (v. 31). Así, muchos de los derramamientos del Espíritu Santo que ocurrieron en el primer siglo indudablemente ocurrirán de nuevo en el tiempo del fin.

No obstante, de lo que hemos visto, debería estar claro que el “hablar en lenguas” comúnmente practicado hoy en día en el movimiento carismático –con su incoherente balbuceo acompañado a menudo de incontrolables espasmos y gritos –ciertamente no es algo que proceda de Dios. “Pues”, como dice pablo en su discusión sobre las lenguas, “Dios no es el autor de la confusión” (1 Corintios 14: 33). Sin embargo, podemos discernir correctamente que la mayoría del “hablar en lenguas” que ocurre hoy en día tiene un autor diferente –sea espíritus demoníacos o simplemente imaginación humana. Pues justo como los demonios estaban involucrados en la religión pagana griega de vieja data con sus oráculos balbucientes (cf. 1 Corintios 10: 20), así también están ellos involucrados en la falsa religión hoy en día… Si el autor de los discursos de individuos en éxtasis es la mente humana, es entonces un absoluto acto fraudulento, una forma de insanidad mental o simplemente una humana emoción frenética.

Los verdaderos milagros, no obstante, no son traídos por emoción humana. Ellos son, más bien, el resultado de la labor sobrenatural de Dios a través de Sus siervos –aquellos que genuinamente Le obedecen y se han rendido a Su voluntad. Como se mencionó en el comienzo, en la confusión espiritual de la religión moderna, muchos todavía reconocen un gran vacío en sus vidas. Sin entendimiento real del propósito final y del plan de Dios, ellos están aceptando una pantomima de la verdadera espiritualidad. Ellos están buscando una sensación –y están por lo tanto permitiéndose a sí mismos ser engañados por los falsos milagros del tiempo del fin acerca de los cuales nos advirtió Cristo (Mateo 24: 24). Deberíamos buscar a Dios y Sus caminos, –no sensaciones.

Jesús enseñó:

17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. (Marcos 16: 17-20)

Los cristianos realmente necesitamos “llorar” en oración a Dios para que nos ayude y nos enseñe las lecciones que necesitamos aprender, y Dios pueda darnos los consiguientes “señales” que nos acompañarían, de las cuales habló Jesús. La Biblia también dice que se nos dice que deseemos vehementemente los dones del Espíritu Santo.

7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere…

27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros?

30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

31 Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (1 Corintios 12: 7-11; 27-31)

Para resumir esta sección, nosotros en la Continuación de la Iglesia de Dios creemos que Dios volverá a dar el don de hablar en lenguas. Sin embargo, no creemos que lo que se reporta comúnmente entre los llamados “movimientos pentecostales” esté siguiendo el patrón establecido en el Nuevo Testamento.

El Antiguo Testamento

Puesto que el Espíritu Santo fue dado el día de Pentecostés, basados en la fecha y prácticas que Dios dio a los hijos de Israel en el Antiguo Testamento, es lógico concluir que el Antiguo Testamento puede darnos alguna visión sobre su significado.

Primero que todo el término Pentecostés es un término griego que significa cinquagésimo. Ese término es derivado de la siguiente descripción hebrea de la forma de calcular la fecha:

15 Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán.

16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. (Levítico 23: 15-16)

El día de Pentecostés tiene varios nombres, y a causa de ello, algunos han sido confundidos al respecto. Sus otros nombres en la Biblia incluyen, la Fiesta de la Cosecha, la Fiesta de las Semanas y el día de los primeros frutos:

El uso del término “primeros frutos” sugiere una segunda cosecha. Y realmente, esto también es destacado en el Antiguo Testamento:

16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.

17 Tres veces en el año se presentará todo varón delante de Jehová el Señor. (Éxodo 23: 16-17)

22 También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año. (Éxodo 34: 22)

26 Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. (Números 28: 26)

Aunque algunos comentaristas Protestantes (p. ej. Radmacher E.D. ed. La Bibia de Estudio de Nelson. Thomas Nelson Publishers, Nashville, 1997, p. 213) se refieren a la ofrenda de la gavilla mecida como la fiesta de los primeros frutos, esta es una designación errónea. Aunque “una gavilla de los primeros frutos” era ofrecida entonces (Levítico 23: 10), como se mostró anteriormente, la Biblia se refiere a la Fiesta de las Semanas como el tiempo de los primeros frutos (no simplemente a una gavilla). Y, como se muestra a continuación, se refiere al tiempo de contar cincuenta como asociado con los primeros frutos:

16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.

17 De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová. (Levítico 23: 16-17)

¿Cómo nos ayuda el término “primeros frutos” a entender este día?

La Fiesta de Pentecostés o Fiesta de los Primeros Frutos (Éxodo 34: 22) nos recuerda que Dios está llamando ahora sólo a una cosecha espiritual de “primeros frutos”, con el Último Gran Día representando una cosecha posterior mucho mayor.

Esta última cosecha está representada por el último de los Días Santos, que la mayoría de quienes profesan el cristianismo ya no observan. Más información sobre esto está incluida en los artículos La Fiesta de Tabernáculos: ¿Un tiempo para los cristianos? y Esperanza de salvación: ¿En qué difiere la Continuación de la Iglesia de Dios de la mayoría de los Protestantes?

Aquellos que guardan todos los Días Santos, incluyendo Pentecostés, generalmente tienen un mejor entendimiento de lo que ellos significan y de lo que Dios pretende con ellos, que aquellos que no lo hacen.

Extrañamente, incluso si bien la Iglesia Católica Romana observa alguna versión de Pentecostés, y sabe que tiene qué ver con los primeros frutos, realmente patrocina otros días para la celebración de los primeros frutos, y al menos uno de estos días es de origen pagano. Note lo siguiente:

En los países angloparlantes en el Hemisferio norte, el 1o. de agosto es Lammas Day (el día de la masa), el festival de la primera cosecha de trigo del año. En este día era costumbre traer a la iglesia una hogaza hecha de la nueva cosecha. En muchas partes de Inglaterra, los aparceros estaban obligados a regalar trigo recién cosechado a sus terratenientes en o antes del primer día de agosto. En la Crónica Anglo-Sajona, en donde se hace alusión a él regularmente, es llamado “la fiesta de los primeros frutos”. La bendición de los nuevos frutos era llevada a cabo anualmente tanto en las iglesias orientales como en las occidentales en el primero, o en el sexto día del mes de agosto. El Sacramentario del Papa Gregorio I (D.C. 604) especifica el sexto. (Lammas Day http://en.wikipedia.org/wiki/Lammas).

Lughnasadh (pronunciado loo´nass´ah) viene al comienzo de agosto. Es uno de los festivales paganos de origen céltico que partían en cuatro el año.

Los celtas mantenían el festival de la diosa irlandesa Lugh en este tiempo y después, los anglosajones marcaron el festival de hlaefmass –una hogaza de masa o Lammas– en este tiempo.

Para estas comunidades agrícolas era el primer día de la cosecha, cuando los campos estaban repletos de grano y habría de comenzar la cosecha. El período de cosecha continuaría hasta Samhain cuando se acabaran los últimos almacenamientos para los meses de invierno.

Si bien la siembra no es una parte importante de la vida moderna, Lughnasadh es visto todavía como un festival de cosecha por los paganos y símbolos conectados con la cosecha del grano predominan en sus ritos (Lughnasadh (Lamas). BBC. http://www.bbc.co.uk/religion/religions/paganism/holydays/lughnasadh.shtml).

Samhain is un festival pagano llamado ahora normalmente Halloween. Sería mejor si la Iglesia Romana y otras simplemente observaran los Días Santos de Dios en Su forma y no mezclaran con prácticas paganas. Por observar otras fechas como la fiesta de los primeros frutos y no entender verdaderamente el significado cierto de Pentecostés, los Católicos Romanos y otros simplemente no entienden el plan de salvación de Dios (por favor vea los artículos ¿Salvación Universal? Hay cientos de versículos en la Biblia que apoyan la doctrina de la verdadera Apocatastasis y Esperanza de Salvación: ¿En qué difieren las COGs de la mayoría de los Protestantes?

El Nuevo Testamento ayuda a entender el Viejo Testamento

El Nuevo Testamento también discute algunos conceptos asociados con los primeros frutos.

Pablo también escribió lo siguiente:

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu,… (Romanos 8:23)

Recuerde que fue el Espíritu Santo lo que fue dado primero en el Día de Pentecostés. Y que era un tipo de los primeros frutos del Espíritu.

¿Quiénes son los primeros frutos?

4 Estos son los que siguen al Cordero a donde quiera que Él vaya. 5 Estos son los que fueron redimidos de entre los hombres, que son los primeros frutos para Dios y para el Cordero. (Apocalipsis 14:4-5).

En el Antiguo Testamento, Dios dijo:

10 Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. (Oseas 9:10).

Así que originalmente, Israel era como los primeros frutos en las ramas de la higuera, pero ellos fueron infieles. En el Nuevo Testamento, Pablo alude a esto y a los cristianos cuando escribió:

16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,

18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. (Romanos 11:16-21).

Así que mientras físicamente Israel se pretendía que fuese los primeros frutos, fue reemplazado por los cristianos como los primeros frutos. Y aquellos primeros frutos comenzaron en Pentecostés.

Pero ¿Qué hay acerca de Jesús? ¿No fue Él un tipo de los primeros frutos?

Sí, ciertamente lo fue. Pablo anota:

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. (1 Corintios 15:20-23).

Cristo es el cumplimiento de la ofrenda de la gavilla mecida en Levítico 23:10. Él es la gavilla de los primeros frutos. Él también cumplió ese papel cuando Él ascendió al cielo el domingo (la ofrenda de la gavilla era en un domingo) después de que Él resucitó (Juan 20:1,17). Pero ni Él ni sus verdaderos seguidores observaron lo que ahora se llama Semana Santa.

También, Santiago anota que Jesús nos trajo a ser también un tipo de los primeros frutos:

18 Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. (Santiago 1:18).

Así que mientras Jesús era el primer fruto original que representaba la ofrenda de la gavilla mecida, los verdaderos cristianos son una clase de primeros frutos, representados por el día de Pentecostés. “Primeros frutos” significa que sólo unos pocos lo serán en esta era –pero esto también implica que habrá una mayor cosecha– un tiempo en donde todos aquellos que nunca tuvieron una oportunidad de salvación tendrán posteriormente una (para mas referencias escriturales, por favor lea el artículo Esperanza de Salvación: ¿En qué difieren las COGs de la mayoría de los Protestantes?)

(Más sobre la ofrenda de la gavilla mecida está incluido en el artículo ¿Qué sucedió en la semana de la crucifixión?)

Note lo que Pedro afirmó sobre Pentecostés:

29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. (Hechos 2:29-33).

Note que Pedro, en Pentecostés, se refirió a Jesús como fruto y que Él fue resucitado. Pentecostés muestra que Dios bendice esta pequeña cosecha al otorgarle Su Santo Espíritu de manera que nosotros podamos vencer, hacer Su obra y crecer espiritualmente incluso viviendo en “el presente siglo malo” (Gálatas 1:4).

Ahora bien, Jesús fue no sólo el primero de los primeros frutos, Él fue también el primero entre muchos hermanos:

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29).

5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, (Apocalipsis 1:5)

Puesto que Jesús es el primogénito, esto ciertamente implica que vendrán otros que serán como Él. De esta forma, volverse como Jesucristo es también parte del mensaje de Pentecostés. Por supuesto la idea de volverse como Cristo es enseñada a través de toda la Biblia y no está limitada a Pentecostés. Note lo que escribió Juan:

32…seremos como Él (1 Juan 32).

Pentecostés fue observado posteriormente en el Nuevo Testamento

La fiesta de Pentecostés fue guardada por los cristianos después de la fiesta inicial, pero sin mención del hablar en lenguas.

El apóstol Pablo continuó guardando Pentecostés décadas después del Pentecostés mencionado en el segundo capítulo del libro de Hechos. Note que él escribió, alrededor del año 56 D.:

7 Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite.

8 Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; (1 Corintios 16:7-8)

Esto muestra que Pablo sabía cuándo era Pentecostés, que él sentía que los corintios debían saber cuándo era Pentecostés,y que los efesios también debían saber cuándo era Pentecostés. De esta manera, Pentecostés era observada por Pablo y los gentiles en Éfeso y en Corinto.

En otro año, el apóstol Pablo también deseó estar en Jerusalén para Pentecostés, alrededor del año 60 D.C.:

16 Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén. (Hechos 20:16)

Así, los cristianos en Jerusalén estaban todavía observando Pentecostés y Pablo lo estaba observando también. De otra manera, no hubiera habido razón obvia para que Pablo quisiera estar en Jerusalén en el día de Pentecostés.

Esto era entendido claramente por los escritores de la segunda centuria tales como Ireneo quien escribió (circa 180 D.C.):

Pablo enseñó con simplicidad lo que él conocía, no sólo a aquellos ue estaban [empleados] con él, sino a aquellos que lo escuchaban, haciéndolo él mismo manifiesto. Para cuando los obispos y presbíteros quienes vinieron de Éfeso y las otras ciudades colindantes se habían reunido en Miletus, puesto que él mismo estaba dándose prisa para observar Pentecostés en Jerusalén (Ireneo. Adversus haereses, Libro III, Capítulo 14, Verso 2). Extraído de Padres Pre-Nicenos, Volumen 1. Editado por Alexander Roberts & James Donaldson. Edición americana, 1885 Online Edition Copyrigth © 2004 por K, Knight).

Hay un libro parcialmente cuestionable llamado La vida de Policarpo. Este libro, el cual parece en algo estar basado en algunas verdades históricas en el siglo segundo, fue cambiado –al menos ligeramente– en el siglo cuarto. La vida de Policarpo contiene alguna información posiblemente útil acerca de Pablo, y Policarpo, y de la observación de Pentecostés:

En los días de los panes sin levadura Pablo, viniendo de Galacia, llegó a Asia, considerando el reposo entre los fieles de Esmirna como ser un gran refrescamiento en Cristo Jesús después de su severa labor, y pretendiendo después de eso partir para Jerusalén. Así en Esmirna él fue a visitar a Strataeas, quien había sido su oidor en Pamfilia, siendo un hijo de Eunice la hija de Lois. Estos son aquellos de quienes él hace mención cuando escribiendo a Timoteo, dice: De la fe no fingida que hay en ti, que moró primero en tu abuelo Lois y en tu madre Eunice; de donde encontramos que Strataeas era un hermano de Timoteo. Pablo entonces, entrando en su caso y reuniéndose junto a los fieles allí, les habla a ellos respecto de la Pascua y el Pentecostés, recordándoles el Nuevo Pacto de la ofrenda del pan y la copa; cuanto que ellos debían más seguramente celebrarla durante los días de los panes sin levadura, pero manteniendo firme el nuevo misterio de la Pasión y la Resurrección. Pues aquí el apóstol claramente enseña que nosotros ni dejar por fuera la estación de los panes sin levadura, como hacen los heréticos, especialmente los Frigios… sino [guardar] los nombrados días de los panes sin levadura, la Pascua, y el Pentecostés, ratificando así el Evangelio (Pionius. Vida de Policarpo, capítulo 2. Traducido por J.B. Lightfoot. Los Padres Apostólicos, vol. 3.2, 1989, pp. 488-506).

Policarpo mismo era un fiel líder de la iglesia quien fue aparentemente un gentil.

El antiguo escritor católico Ireneo sabía que Pentecostés en el libro de Hechos era acerca de los primeros frutos, pues él escribió (circa 180 D.C.):

A este Espíritu preguntó David por la raza humana, diciendo, “Y establéceme contigo Espíritu todo-gobernante;” quien también, como dice Lucas, descendió en el día de Pentecostés sobre los discípulos después de la ascensión del Señor, teniendo poder para admitir todas las naciones a la entrada de la vida, y a la apertura del nuevo pacto; de donde también, con un acuerdo en todas las lenguas, ellos pronunciaron alabanza a Dios, trayendo el Espíritu distintas tribus a la unidad, y ofreciendo al Padre los primeros frutos de todas las naciones (Ireneo. Adversus Haereses, Libro III, Capítulo 27, Verso 2. Extraído de Padres Pre-Nicenos, Volumen 1. Editado por Alexander Roberts & James Donaldson. Edición americana, 1885. Online Edition Copyrigth © 2004 por K, Knight).

Él también se daba cuenta de que debía guardarse en domingo:

Esta [costumbre], de no doblar la rodilla hasta el domingo… se suscitó desde los tiempos apostólicos, como el bendito Ireneo, mártir y obispo de Lyons, declara en su tratado Sobre la Pascua, en el cual también hace mención de Pentecostés; (Ireneo. Fragmentos de Ireneo, 7).

La Enciclopedia Católica afirma esto acerca de Pentecostés:

Pentecostés… El término, adoptado de los judíos greco-parlantes (Tob. 2:1; II Mac. 12:32; Josefo, “Ant.”, III, x, 6; etc.) alude al hecho de que la fiesta, conocida en el Antiguo Testamento como “la fiesta de la cosecha de los primeros frutos” (Éxodo 23:16), “la fiesta de las semanas” (Éxodo 24:22; Deuteronomio 16:10; II Paralipómenos 8:13), el “día de los primeros frutos” (Números 28:26), y llamada por los judíos posteriores ´asereth´ or ´asartha´ (asamblea solemne, y probablemente “festival de clausura”, siendo el Pentecostés el último festival de la estación de cosecha y de la Pascua) (Souvay C.L. Transcrito por Mark E. Maier. Pentecostés (Fiesta judía) La Enciclopedia Católica, Volumen XI. Copyrigth © 1911. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. ­+John Cardenal Farley, Arzobispo de New York).

Pentecostés (Whitsunday) Una fiesta de la iglesia universal que conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, cincuenta días después de la Resurrección de Cristo, en el antiguo festival judío llamado la “fiesta de las semanas” o Pentecostés (Éxodo 34:22; Deuteronomio 16:10). Whitsunday es llamado así por los ornamentos blancos que son usados por aquellos que son bautizados durante la vigilia; Pentecostés (“Pfingsten” en alemán), es la palabra griega para “el cinquagésimo”…

Whitsunday, como una fiesta cristiana, data de la primera centuria… Ese Whitsunday corresponde al tiempo apostólico que es mencionado en el séptimo de los (interpolados) fragmentos atribuidos a San Ireneo. En Tertuliano (De bapt., xix) el festival aparece ya como bien establecido (Holweck F.G. Transcrito por Wm Stuart French, Jr. Pentecost (Whitsunday). La Enciclopedia Católica, Volumen XV. Copyright © 1912 por Robert Appleton Company. Online Edition Copyrigth © 2003 por Kevin Knight. Nihil Obstat, octubre 1, 1912. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John Cardinal Farley, Arzobispo de New York).

Tertuliano a finales de la segunda centuria/comienzos de la tercera centuria escribió:

Pentecostés es un espacio de lo más gozoso para conferir el bautismo; en donde, también, la resurrección del Señor era repetidamente probada entre los discípulos, e indicaba indirectamente a la esperanza del advenimiento del Señor, en que, en aquel tiempo, cuando Él hubiera sido recibido de nuevo en los cielos, los ángeles dijeron a los apóstoles que “Él volverá, como Él ha ascendido a los cielos;” en Pentecostés, por supuesto. Pero, mucho más, cuando dice Jeremías, “Y yo los congregaré a ellos de las extremidades de la tierra en el día de la fiesta,” él quiere decir el día de la Pascua y de Pentecostés, que es propiamente un “día de fiesta” (Tertuliano. Sobre el bautismo. Capítulo 19. Traducido por el S. Thelwall. Extraído de Los Padres Pre-Nicenos, Volumen 3. Editado por Alexander Roberts y James Donaldson. Edición americana, 1885. Online Edition Copyright © 2004 por K, Knight).

Al comienzo de la tercera centuria, el teólogo católico Orígenes hizo la lista de las siguientes [fiestas] que se celebraban:

Si se nos objeta en este tema que nosotros mismos estamos acostumbrados a observar ciertos días, por ejemplo el día del Señor, la Preparación, la Pascua, o el Pentecostés… Y, finalmente, el que pueda verdaderamente decir, “Somos levantados con Cristo”, y “Él nos ha exaltado, y hecho lugar con Él en los lugares celestiales en Cristo”, es siempre viviendo en la estación de Pentecostés (Orígenes. Contra Celso, Libro VIII, Capítulo XXII. Extraído de Padres Pre-Nicenos, Volumen 4. Editado por Alexander Roberts & James Donaldson. Edición americana, 1885. Online Edition Copyrigth © 2005 por K. Knight).

En la cuarta centuria, el historiador y obispo católico Eusebio escribió:

Todos estos eventos ocurrieron durante un festival de la mayor importancia, quiero decir la augusta y santa solemnidad de Pentecostés, que es distinguida por un período de siete semanas, y coronada con ese único día en que las sagradas escrituras atestiguan la recepción de nuestro común Salvador en el cielo, y el descenso del Espíritu Santo entre los hombres. En el curso de esta fiesta el emperador recibía los privilegios que he descrito; y en el último día de todos, que uno podría llamar justamente la fiesta de las fiestas (Eusebio de Cesarea. La vida del bendito Emperador Constantino [con la oración de Constantino en la asamblea de los santos y la oración de Eusebio en alabanza de Constantino], Capítulo LXIV. 1845. Original de la Universidad de Oxford. Digitalizado agosto 23, 2006, p. 227).

Si bien no era llamado Whitsunday entonces (y no debería serlo ahora), está claramente documentado que aquellos que profesaban a Cristo en los siglos primero, segundo, tercero y cuarto, celebraban la fiesta de Pentecostés.

Adicionalmente, note lo que escribió el arzobispo Ortodoxo Oriental de Constantinopla Juan Crisóstomo acerca de ello en el siglo cuarto:

Cuando, dice, “habiendo llegado del todo el día de Pentecostés:” esto es, cuando era Pentecostés, estaba pasando, en resumen. Pues era esencial que los eventos presentes como este tuvieran lugar durante la fiesta, que aquellos que habían atestiguado la crucifixión de Cristo, pudieran también contemplar estos… Y, dice, estaban morando en Jerusalén judíos, hombres devotos. El hecho de su permanencia en Jerusalén era un signo de piedad: Que ser de tantas naciones ellos deberían haber dejado su país, su hogar, y sus relaciones, y ser tolerados allá… pues era Pentecostés. (Crisóstomo J. Las homilías de San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla: Sobre los hechos de los Apóstoles, Volumen 1, Homilía IV. John Henry Parker, 1851. Original de la Universidad de Harvard. Digitalizado, abril 12, 2008, pp. 53, 55, 56).

Así, él admitió que después de la resurrección, los fieles necesitaban estar presentes en lo que entonces se consideraba era una “fiesta judía”.

Note lo que escribió además Juan Crisóstomo:

Pero ¿Por qué vino a ellos el Espíritu Santo, no mientras Cristo estaba presente, ni inmediatamente después de Su partida, sino, considerando que Cristo ascendió en el cuadragésimo día, el Espíritu descendió cuando el día de Pentecostés, esto es, el cinquagésimo, había llegado del todo? ¿Y cómo era, si el Espíritu no había venido todavía, que Él dijo, Recibiréis el Espíritu Santo? En orden, a hacerlos capaces y reunirse para la recepción de Él. (Crisóstomo, J. Las homilías de San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla: Sobre los hechos de los Apóstoles, Volumen 1, Homilía IV. John Henry Parker, 1851. Original de la Universidad de Harvard. Digitalizado, abril 12, 2008, p. 11).

Bien, una mejor y más obvia respuesta al por qué entonces, es que los Días Santos son una parte del plan de salvación de Dios, los apóstoles siguieron el ejemplo de Jesús de guardarlos, y Pentecostés era el tiempo planeado por Dios para derramar Su Espíritu. Los discípulos obviamente no sintieron que los Días Santos se hubiesen acabado después de la resurrección de Jesús o si no ellos no se habrían congregado juntos para observarlo.

En algún grado, la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa Oriental, Anglicana, y las Iglesias Protestantes todas celebran la Pascua (si bien la mayoría se refiere es a la Semana Santa y consideran un día de fiesta de resurrección) y Pentecostés, que eran originalmente Días Santos que los hijos de Israel observaban (y que fueron todavía observados por los primeros cristianos de la verdadera iglesia cristiana). Pero ellos no parecen sentir que esto sea una continuación de los Días Santos de Levítico 23, ellos parecen actuar como si no tuvieran nada qué ver con ellos (además de la fecha).

Si bien él no vincula la siguiente afirmación con una discusión sobre el Pentecostés, note lo que el Cardenal Joseph Ratzinger (quien es ahora el Papa Emérito Benedicto XVI) escribió:

El hombre puede convertirse en Dios, no por hacerse él mismo un Dios, sino por permitirse a sí mismo ser hecho “hijo”.

Puesto que Jesús es el primero de los primeros frutos, y el Día de Pentecostés muestra que nosotros también nos convertimos en los primeros frutos, la observancia del Pentecostés bíblico ayuda a representar que Dios el Padre esta llamando a los verdaderos cristianos a ser verdaderamente Sus hijos. Nosotros hemos de serlo en la familia de Dios. (esto está documentado con mayor detalle en el artículo Deidificación: ¿Enseñó la primera iglesia que los cristianos se convertirían en Dios? y ¿Cuál es el significado de la vida?).

Observado en domingo

El lector notará que los apóstoles en el Nuevo Testamento, la Iglesia Católica Romana, y la Continuación de la Iglesia de Dios observan Pentecostés en un día domingo. Esto tiene qué ver con la forma como el Antiguo Testamento dice que se debe calcular el mismo –por contar 50:

15 Y contaréis por vosotros mismos desde el día después del Sabbath, desde el día en que vosotros trajisteis la gavilla de la ofrenda: Siete Sabbaths serán completados.

16 Contando cincuenta días hasta el día después del séptimo Sabbath (Levítico 23:15-16).

Por contar comenzando el día siguiente al Sabbath sábado, cincuenta días siempre caen en un domingo.

Pero ¿Qué hay acerca de los judíos? ¿No guardaban ellos Pentecostés en el 6 de Sivan, no importa qué día de la semana cayera? Bien, hay dos escuelas de pensamiento sobre esto, y algunos conservan y abogan por el domingo como lo reporta la Enciclopedia Judía:

“La mañana después del sábado”. Respecto del mandamiento bíblico de ofrecer el “omer” “en la mañana después del Sabbath” = (ib. verso 11), los Rabbís mantuvieron que “Sabbath” aquí significa simplemente un día de descanso y se refiere a la Pascua. Los Saduceos (Boetusianos) disputaban esta interpretación, contendiendo que “Sabbath” significa “sábado”. De conformidad ellos transferirían la cuenta de “siete semanas” desde la mañana del primer sábado en la Pascua, de modo que Pentecostés siempre caería en domingo. Los Boetusianos avanzaron el argumento “porque Moisés, como un amigo de los Israelitas, deseaba darles un día santo extendido anexándole el Pentecostés al Sabbath”. Johanan entonces tornó a sus discípulos y señaló que la Ley había fijado a propósito el intervalo de cincuenta días en orden a explicar que las siete semanas, nominalmente, no necesariamente comienzan desde el domingo (Men 65a, b). (Pentecostés. La Enciclopedia Judía de 1906. © 2002-2011, JewishEncyclopedia.com.)

Tristemente, la mayoría ahora siguen impropias tradiciones y no las escrituras hebreas. No sólo Jesús condenó a los líderes judíos de Su tiempo por apoyarse más en tradiciones que en los mandamientos de Dios, Jesús observaba la Pascua en la tarde anterior en que lo hacía la mayoría de los judíos en Su época (y hoy en día).

Quizás debería mencionarse que a través de la historia, ha habido judíos que han celebrado los Días Santos bíblicos en los días que las escrituras hebreas especifican. Un artículo de las noticias confirmó esto cuando afirmó:

Israel es ahora hogar de la mayoría de los judíos Karaítas en el mundo, quienes se han apartado de la corriente principal del judaísmo por centurias. Si bien la mayor parte de la gente concede que es difícil decir exactamente cuántos Karaítas hay hoy en día, los estimados ponen la población en Israel en aproximadamente 20.000 a 25.000, contando para la abrumadora mayoría de los aproximadamente 30.000 Karaitas en el mundo…

Si bien los Karaítas aceptan todos los 24 libros de la Biblia como santos, ellos lealmente rechazan la divinidad de la Ley Oral (registrada en el Talmud) asi como también la autoridad de los rabinos, y ven muchos aspectos de la Halacha rabínica como contradictorios con el pshat, o significado llano de la Torah…

“Hay tres principales conceptos sobre los que está basada la práctica de los Karaítas”, explica el Rabbí Moshe Firrouz de la sinagoga Karaíta en Beersheba. “Está la palabra escrita de la Biblia, la interpretación lógica, y la tradición.”

Firrouz destaca que a uno no le está permitido hacer ninguna suerte de regla que contradiga la Torah, y si uno da una explicación de uno de los pasajes, esa explicación no debería contradecir ninguna otra parte de la Torah…

Los Karaítas creen ellos mismos ser los descendientes de aquellos que han permanecido como “verdaderos practicantes” de la ley entregada a Moisés en el Sinaí hace 3.500 años. La palabra “Karaíta” misma viene de la frase hebrea bnei mikra (“seguidores de la escritura”)…

Los Karaítas no aceptan la teología rabínica que afirma que la Torah Oral (registrada en el Talmud) fue entregada en el Monte Sinaí junto con la Torah escrita (un principio importante del judaísmo rabínico). Ni aceptan que Shavuot marcara la fecha histórica de la entrega de la Torah. Sin embargo, ellos celebran la fiesta, aunque con unas diferencias relativamente significantes en cuanto al fechado.

Mientras la mayoría de los judíos celebrarán la entrega de la Torah en mayo 23 de este año, los Karaítas celebrarán la fiesta en domingo, mayo 27. Porque ellos interpretan el versículo bíblico de Levítico 23:15-16 –que significa el día después del Shabbath (domingo) en lugar del día después del primer día de la Pessah, ellos siempre comienzan a contar el Omer en el domingo que cae durante la Pessah.

Los Karaítas por lo tanto siempre celebran Shavuot en un domingo, en lugar de la costumbre rabínica de celebrarlo 49 días desde el segundo día de Pessah (o en el 6o. de Sivan). (Echando abajo la ley (oral). Jerusalem Post. Mayo 22, 2007. http://www.jost.com/servlet/Satellite?cid=1178708657471&pagename=JPost/JPArticle/ShowFull)

Nosotros en la Continuación de la Iglesia de Dios estamos también de acuerdo en que Pentecostés cayó en domingo, mayo 27 en 2007. Quizás una de las razones para que Hechos 2:1 afirme que el Día de Pentecostés había llegado “completamente” es porque era observado en la fecha correcta contada bíblicamente y no en la fecha que acostumbraban hacerlo los judíos que preferían establecerlo usando la tradición oral (Jesús también guardó la Pascua en una fecha diferente de la que la mayoría de los judíos lo hacía).

De cualquier manera, note que inclusive dentro del judaísmo, aquellos que se apoyan en la tradición oral por encima de las escrituras cometen muchos errores. Más información sobre la interpretación bíblica está en el artículo ¿Cuál es la forma apropiada de la interpretación bíblica?

Conclusión

En el Antiguo Testamento, la Fiesta de las Semanas, involucrando los primeros frutos, era guardada 50 días después del sábado siguiente a la Pascua. Así, siempre era guardada en el día al cual nos referimos comúnmente ahora como el domingo.

Después de la muerte de Cristo, los apóstoles se congregaron juntos en esa fecha. Y en un momento preciso de esa fecha, el Espíritu Santo fue derramado para proveer a los cristianos acceso a Dios como una especie de primeros frutos. Jesús fue el primero de estos primeros frutos y los cristianos que son llamados en esta era también han de ser primeros frutos como Él lo es (aquellos llamados posteriormente serán también como Jesús, pero simplemente no serán primeros frutos).

Una de las lecciones importantes de Pentecostés es el concepto de “primeros frutos” –que Dios está llamando sólo a un pequeño número de personas –los primeros frutos– en esta era– pero que otros serán llamados posteriormente. Otra es que se requiere el Espíritu de Dios para ser un cristiano real y cumplir lo que Dios quiere que se cumpla.

El día de Pentecostés fue guardado en los tiempos del Nuevo Testamento, también por los cristianos desde entonces. Pero, para quienes verdaderamente entienden el significado de la Biblia, Pentecostés representa más que el comienzo de la iglesia del Nuevo Testamento. Muestra que aquellos que están siendo llamados ahora son un tipo de primeros frutos, que ellos han de ser como Jesucristo, que el Espíritu de Dios se requiere para hacer Su voluntad, y que este Día Santo muestra parte del plan de Dios para salvar a casi toda la humanidad.

Vea también ¿Salvación Universal? Hay cientos de versículos en la Biblia que apoyan la doctrina de la verdadera Apocatastasis.

Usted puede ir al siguiente enlace para hacer un examen sobre Pentecostés que involucra tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.

 

Thiel B. Pentecostés: ¿Es más que Hechos 2? www.cogwriter.com (c) 2006/2007/2008/2009/2010/2011/2012/2013/ 0226

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