HWA sobre en dónde comienza la Biblia cronológicamente

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¿Dónde comienza realmente la Biblia?

En términos de orden en el tiempo, sería en Juan 1: 1 y no en Génesis 1: 1 como muchos asumen.

Aquí está una explicación del finado Herbert W. Armstrong:

Si alguien preguntara dónde en la Biblia en realidad se encuentran los verdaderos acontecimientos iniciales, la mayoría de aquellos que poseen por lo menos un conocimiento superficial del libro de más éxito de venta en todo el mundo contestarían:

«Pues, en el primer capítulo del Génesis, por supuesto». No es así.

El verdadero principio, en el orden de sucesión del tiempo, se encuentra en el Nuevo Testamento — en el primer versículo del capítulo uno del Evangelio de Juan. Los acontecimientos que se relatan en el Génesis ocurrieron más tarde — probablemente hasta millones de años más tarde.

Pero el suceso registrado en Juan 1:1 revela una existencia de quizás muchos años antes de que Dios creara la Tierra y el universo físico.

Nótelo: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Continúa, «Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho».

El término «todas las cosas» pudiera ser traducido como «el universo». Todo el universo fue creado por Él.

El decimocuarto versículo del primer capítulo de Juan dice: «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad».

El Personaje llamado el Verbo fue el que finalmente — hace más de 1900 años — nació y fue nombrado Jesucristo.

El término «el Verbo» es traducido del texto original griego, y literalmente significa «el Portavoz». Sin embargo, «en el principio» Él aún no era el Hijo de Dios. No obstante, las Escrituras revelan que El siempre ha existido y existirá —«desde la eternidad hasta la eternidad». «Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida …» (Hebreos 7:3)

Así que piense en esto.

Originalmente, sólo existían estos dos Personajes espirituales — ellos eran la vida misma.

Tenían poderes creativos — contaban con supremas mentes perfectas — poseían carácter perfecto, santo y justo.

Pero, no existía nadie más — nada en lo absoluto. Aún no existía la materia — todavía no había un universo físico. No existía ningún otro ser viviente o cosa alguna…

La creación perfecta

Las palabras hebreas (las que originalmente fueron escritas por Moisés) implican una creación perfecta.

Dios se revela a sí mismo como Creador de perfección, luz y belleza. Cada referencia en la Biblia describe el estado de cualquier fase terminada de la creación de Dios como buena «en gran manera» — perfecta.

Este primer versículo de la Biblia en realidad habla de la creación física original: la creación del universo, que incluye a la Tierra, hace quizás millones de años. Y ésta fue una creación espectacular, hermosísima y perfectísima. ¡Dios es un perfeccionista!

En Job 38:4, 7, nos encontramos con que Dios habla específicamente de la creación de esta Tierra. Nos cuenta que los ángeles (creados con la dignidad de «hijos de Dios») exultaron de alegría cuando la Tierra fue creada, lo que nos está poniendo de manifiesto que ellos fueron creados antes que la Tierra, probablemente antes que el universo material. Los soles, los planetas y los cuerpos celestes son de sustancia material. Los ángeles son seres espirituales individualmente creados, compuestos exclusivamente de espíritu.

Los ángeles, pobladores de la Tierra, pecaron Otros pasajes bíblicos señalan que los ángeles habitaban la Tierra antes que el hombre.

Vamos a fijarnos en la secuencia del tiempo que nos señala la segunda Epístola de Pedro 2:4-6: Primero, los ángeles que pecaron; luego, el mundo antediluviano que se inicia con Adán y que se extiende hasta la época del diluvio universal; después de eso, Sodoma y Gomorra.

La Biblia — el Libro de los libros, que encierra el conocimiento revelado por Dios Creador — nos dice que Dios creó a los ángeles como seres compuestos únicamente de espíritu. ¿Puede usted imaginarse a unos ángeles que se convirtieron luego en pecadores? Los ángeles fueron creados con las facultades de raciocinio, decisión y elección. Sin éstas, no hubieran tenido individualidad ni carácter. Ahora bien, el pecado es la infracción de la ley de Dios (1 Juan 3:4). Por consiguiente, los ángeles pecaron rebelándose contra esa ley, que es base del gobierno de Dios.

Note atentamente lo que se nos revela en la Segunda Epístola de Pedro: «Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos» (2:4-5).

Estos versículos demuestran que el pecado universal trae consigo destrucción, también universal, de la Tierra física. El pecado antediluviano, que culminó con la llegada del diluvio, fue un pecado mundial, universal.

Veamos lo que nos dice el Génesis: … y estaba la tierra llena de violencia … porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra … porque la tierra está llena de violencia» (6:11-13). «Pero Noé halló gracia ante los ojos del Eterno… Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé» (versículos 8-9). Toda la carne, excepto Noé, había pecado, y ello sobre toda la Tierra. Así pues, el diluvio destruyó la Tierra entera.

El pecado de homosexualidad y otras ofensas se extendieron por los territorios de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Y toda la región quedó desolada físicamente. El pecado de los ángeles fue mundial; por consiguiente, la destrucción de la Tierra física fue mundial también.

Los versículos arriba señalados ubican el pecado de los ángeles antes que los pecados antediluvianos que se iniciaron con Adán. El pecado de los ángeles fue anterior a la creación del hombre. Y ésta debería ser una de las sorpresas reveladoras — una fase de la dimensión que le falta al conocimiento humano. Los ángeles habitaron la Tierra antes de la creación del hombre.

Y el gobierno de Dios fue ejercido sobre la Tierra hasta que la rebelión angélica se produjo.

¿Cuánto tiempo estuvieron los ángeles poblando la Tierra? Este dato no nos ha sido revelado. Puede haber sido por un período de millones de años (sobre esto, volveremos luego). Pero esos ángeles pecaron, y el pecado es una infracción de la ley de Dios (1 Juan 3:4). Y la ley divina es la base del gobierno divino. Sabemos, pues, que una gran multitud de ángeles (aparentemente una tercera parte de los que había; Apocalipsis 12:4) pecaron, rebelándose contra el gobierno de Dios. Los pecados traen un castigo como consecuencia. El castigo para el pecado cometido por los ángeles no es la muerte, como sí lo es para el pecado humano. Los ángeles son espíritus inmortales, y se les había dado dominio sobre la Tierra física, para que la usaran como posesión y morada.

El pecado universal de los ángeles trajo como consecuencia la destrucción física de la faz de la Tierra…

Pero retornemos al primer capítulo de Génesis. El versículo 1, como ya se explicó, implica una creación perfecta. Dios es el Autor de la vida, la belleza y la perfección. Satanás sólo ha causado tinieblas, fealdad, imperfecciones y violencia. El primer versículo del Génesis se refiere a la creación de una Tierra perfecta, gloriosa y hermosísima. El versículo 2 revela el resultado del pecado de los ángeles.

«Y la tierra estaba [se volvió] desordenada y vacía». Las palabras «desordenada y vacía» son traducción de las voces hebreas tohu y bohu. «Desolada y vacía», o «caótica y en confusión» serían traducciones más atinadas. La forma verbal «estaba» es expresada, en otros pasajes del Génesis (por ejemplo, 19:26), como «se convirtió». En otras palabras, la Tierra originalmente creada era perfecta y hermosa, y fue luego que se convirtió en un planeta caótico, desolado y vacío, como la Luna, con la única excepción de que su superficie se encontraba cubierta por las aguas.

David recibió inspiración divina para revelar en qué forma renovó Dios la faz de la Tierra: «Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la Tierra» (Salmos 104:30).

Ahora nos aguarda algo que constituirá otra sorpresa para una mayoría de los lectores. Se trata de otra fase o sector más de esa dimensión perdida del conocimiento, y es una fase que también está revelada en la Biblia, aunque la religión, la ciencia y la educación superior no han acertado a descubrirla.

A partir del versículo 2 del capítulo 1, el Génesis no está describiendo la creación original de la Tierra.

Está describiendo, sí, una renovación de la faz de nuestro planeta, renovación que tuvo lugar después de que la Tierra quedó desolada y en caos como consecuencia del pecado angélico.

Lo que se describe a partir del versículo 2 del Génesis, en todo el resto del primer capítulo bíblico (al que suele llamársele «capítulo de la creación»), efectivamente ocurrió y, según la propia Biblia, debe haber ocurrido hace aproximadamente unos 6000 años, pero todo ello puede haber sucedido millones, billones o trillones de años después de la verdadera creación de la Tierra, que es la referida en el versículo primero.

Más tarde haré algunos comentarios acerca de qué período de tiempo pudo haber transcurrido antes de que los ángeles que poblaron la Tierra se rebelaran.

La Tierra existía, pero se había convertido en algo desolado y caótico. Dios no la había creado en ese estado de confusión. Dios no es el autor de la confusión (1 Corintios 14:33). La misma palabra hebrea — tohu — que significa desolación y vacío, fue inspirada a Isaías (45:18), y es traducida, en el aludido pasaje, como «en vano»: «Porque así dijo el Eterno, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano [tohu], para que fuese habitada la creó… » Continuemos ahora con el resto del versículo 2 del primer capítulo del Génesis. La Tierra se había convertido en algo caótico, desolado y vacío: «. . . y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo [el océano o superficie acuosa de la Tierra], y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas» (versículos 2-4).

Satanás es el autor de las tinieblas. La rebelión de los ángeles había causado la aparición de la oscuridad. Dios, en cambio, es el autor de la luz y la verdad. La luz despliega y enaltece a la belleza, y también expone el mal. La oscuridad, por el contrario, oculta ambas cosas.

Así, sí Dios y el Verbo existían desde el comienzo y antes de que cualquier otra cosa fuera hecha (Juan 1: 1).

Y aunque hubo una creación en Génesis 1: 1, hubo un lapso entre eso y la recreación que se requirió en Génesis 1: 2. De esta manera, esta explicación (que, en mi opinión, es la única que mejor se acomoda con los registros, a pesar de las fallas, de la ciencia) es comúnmente referida como la teoría del lapso. Y sí, yo me aferro a ella. (vea ¿Cuán vieja es la tierra y cuántos fueron los días de la creación?).

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