Dibar Apartian: Cómo escapar a las tres principales trampas de Satanás

Dibar Apartian: Cómo escapar a las tres principales trampas de Satanás

(Foto Unsplash)

COGwriter

Satanás no desea que la gente esté en el Reino de Dios https://www.cogwriter.com/GospeloftheKingdomofGod.pdf.

El finado evangelista Dibar Apartian escribió lo siguiente que fue publicado originalmente en la vieja revista Las Buenas Nuevas en mayo de 1983 de la antigua Iglesia de Dios Universal:

Cómo escapar a las tres principales trampas de Satanás

¿Que hace que un cristiano aparentemente sólido, balanceado, profundamente convertido se aparte del camino de vida de Dios? ¿Podría eso acaso sucederle a usted?

De tiempo en tiempo, triste es decirlo, nosotros escuchamos de casos en los cuales verdaderos cristianos se quemaron, se apartaron de la Obra de Dios o están cogidos en algún problema o movimiento que los saca a ellos de la verdadera Iglesia.

Muchos de nosotros probablemente incluso conocemos personas –quizás amigos cercanos anteriormente– a quienes les ha ocurrido eso.

Cuando ello ocurre, nosotros estamos afectados y descorazonados. Con incredulidad, nos preguntamos a nosotros mismos, ¿Por qué?

¿Puede ser así, realmente? ¿Hay alguna posibilidad de que usted, también, se aparte algún día del camino de vida cristiano –rechazando el llamado que Dios le ha dado a usted? ¿Qué seguridad tiene usted de que está firmemente arraigado en la verdadera Iglesia de Dios? ¿Cómo puede usted estar seguro –absolutamente seguro– de que usted es inmune a semejante tragedia?

No se puede servir a dos señores.

No importa cuán convertidos estemos nosotros, es posible para cada uno de nosotros llegar a estar preocupados con los cuidados del mundo. Entonces, nosotros somos presa fácil de las trampas de Satanás. Nosotros pasamos por alto los implacables esfuerzos de Satanás para tentarnos y atacarnos en nuestros puntos más débiles. Sin darnos cuenta de ello –y ciertamente sin desearlo– nosotros estamos realmente tratando de servir a dos señores.

Cristo dijo: “Ninguno puede servir a dos señores [¡Esa es una declaración dogmática1]; pues o él odiará a uno y amará al otro, o él será leal a uno y traicionará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a mammon” (Mat. 6: 24).

Mientras más profundamente está usted involucrado en la Obra de Dios y en las metas y actividades de la verdadera Iglesia de Dios, menos probable es que usted caiga en las trampas de Satanás. Es un asunto de establecer sus prioridades correctamente.

Extrañamente familiar, ¡Aquellos que se van a menudo pasan más tiempo pensando acerca de la Iglesia que algunos de nosotros que todavía estamos en la Iglesia! Pero la preocupación de los disidentes es destructiva; ellos precen desear llenar sus mentes sólo con lo que ellos imaginan que está mal con la Iglesia. Ellos desean encontrar maneras de hacer daño y destruir a la Iglesia.

Nuestro enfoque debe ser exactamente opuesto. Nosotros debemos buscar constantemente formas para construir la Iglesia de Dios y el pueblo de Dios –trabajar constantemente hacia la unidad, la armonía y la paz.

¿Se ha tomado usted el tiempo para encontrar a qué otro señor puede usted estar actualmente tratando de servir? ¿Podría ser su ego, quizás? ¿Su vanidad? ¿Sus ambiciones? ¿Su trabajo? ¿Un amigo cercano o uno de los demás miembros de su familia? Cuando usted está enfrentando tribulaciones y pruebas, ¿Comienza usted a dudar de su llamamiento? ¿Desea usted alejarse de la Iglesia de Dios? ¿Comienza usted a buscar otras formas de satisfacer sus deseos o resolver sus problemas?

Miremos en las tres amplias áreas a través de las cuales Satanás trabaja para atrapar y destruir a la gente de Dios –¡Hacer que ellos pierdan su oportunidad de salvación!

El espíritu de rebelión

Satanás, el acusador de los hermanos (Apoc. 12: 10), es rebelde hacia la autoridad. Él desea que usted sea como él y siga su ejemplo. Él pondrá toda clase de escollos ante usted para hacer que usted caiga.

Dominado por su propia ambición, él se volvió contra Dios, combatió y perdió (Isa. 14: 12-14). ¡Él también desea que usted se vuelva contra Dios, combata y pierda!

Él, por lo tanto, hará cualquier cosa que esté a su alcance para hacer que usted se rebele contra la autoridad –sea en casa, en el trabajo o en la Iglesia de Dios. Él hará todo lo que él pueda para trabajar sobre sus emociones y poner toda clase de dudas en su mente.

En el nombre de la libertad, las personas a través de toda la historia se han vuelto contra la autoridad –escogieron la rebelión. La humanidad no ha entendido que no hay ningún lugar para la rebelión en verdadera libertad. Sólo los caminos de Dios conducen a la verdadera libertad –a la paz, el gozo y la felicidad. El apóstol Pablo escribió: “Porque la mente carnal [una mente puesta en las cosas mundanas] es enemistad contra Dios; pues no está sujeta a la ley de Dios, ni ciertamente puede estarlo. Así entonces, los que están en la carne no pueden complacer a Dios” (Rom. 8: 7-8).

¿Está su mente puesta en las cosas mundanas? ¿Qué le preocupa más a usted, día tras día? ¿Las cosas físicas, o las cosas espirituales?

El orgullo lo hará a usted trabar amistad con Satanás, pero pondrá un muro de separación entre Dios y usted. ¿Es su orgullo digno de ese trágico precio? ¿Se tornará usted de espaldas a Dios a causa de su propia vanidad?

Por supuesto, ¡Usted necesita cuidarse a sí mismo, como también atender a las necesidades de su familia. Eso no tiene nada qué ver con servir a dos señores. Lo que Cristo quería decir es algo totalmente diferente –usted no puede tener otros dioses antes del verdadero Dios. Usted no puede ser esclavo tanto de Dios y de los caminos del mundo.

Actualmente, en un mundo en donde Satanás todavía es dios (II Cor. 4: 4), usted no necesita demasiado valor para poner su mente en rebelión. Satanás sabe esto mejor que ningún otro. Él está siempre disponible para darle a usted el impulso que usted necesita. Él le ayudará a usted a ser más carnal –a hacerse esclavizado de las obras de la carne.

En Números 16, Dios nos cuenta la historia de Coré como un ejemplo de rebelión. Coré y sus hombres, 250 fuertes, se volvieron contra Moisés y se levantaron ante él en protesta, diciendo, “Ustedes toman demasiado para ustedes mismos, pues toda la congregación es santa” (versículos 1-3).

¿Es esta la forma en que usted razona a veces? Cuando quiera que usted se pregunte si usted debería someterse a la autoridad, recuerde el destino de Coré y su grupo: “Y el Señor habló a Moisés y Aarón, diciendo, ‘Sepárense ustedes mismos de entre esta congregación, para que yo pueda consumirlos a ellos en un momento” (versículos 20-21).

Dios estaba verdaderamente enojado con la gente. Fue sólo a causa de la ferviente intervención de Moisés y Aarón que no pereció toda la congregación.

Moisés suplicó fuertemente a Dios, diciendo; “Oh Dios, el Dios de los espíritus de toda carne, ¿Pecará un hombre, y estarás enojado con toda la congregación?” Así que el Señor habló a Moisés, diciendo, ‘Habla a la congregación, diciendo, “Salgan de las tiendas de Coré, Datán, y Abiram”‘ (versículos 22-24).

Note lo que sucedió: “Y un vino del Señor un fuego y consumió a los doscientos cincuenta hombres que estaban ofreciendo incienso” (versículo 35).

Hay una gran lección para aprender para todos nosotros. Nosotros también, incitados por Satanás, podemos a veces nutrir pensamientos similares. Nosotros juzgamos y criticamos. “¿Por qué debería yo obedecer esa orden?” podemos preguntarnos. “Yo no estoy de acuerdo con ella”.

Cuando usted mira al mundo hoy, usted puede ver cuán duro está trabajando Satanás. Todo lo que él hace, en una forma u otra, está dirigido hacia la rebelión. Los ataques de Satanás están dirigidos primeramente hacia la Iglesia de Dios, no obstante –es allí donde él desea hacer el mayor daño.

En una sociedad basada en los principios de Satanás de egoísmo y vanidad, la obediencia no siempre parece agradable o fácil, pero con la ayuda de Dios nosotros podemos vencer las trampas de Satanás: “Sometéos a Dios”, escribió el apóstol Santiago. “Resistid al diablo y él huirá de vosotros” (San. 4: 7).

Este es un mandato fuerte. Pero ¿Qué debería hacer usted para resistir al diablo? ¿Y cómo puede usted mismo someterse a Dios?

Santiago da la respuesta: “Acercáos a Dios y Él se acercará a vosotros” (versículo 8). En otras palabras, usted puede acercarse más a Dios sometiéndose usted mismo más y más a Él, teniendo hambre y sed de Su Palabra y Su camino de vida. Si usted siempre pone a Dios primero en su vida, usted no estará sirviendo a dos señores.

La trampa del orgullo

Otra de las trampas de Satanás, una que nos afecta a todos, es el orgullo. Satanás lo tentará a usted trabajando sobre su orgullo y vanidad.

Usted no siempre se da cuenta de ello, pero el orgullo es potencialmente uno de sus mayores peligros. Él hace que usted no pueda reconocer sus faltas –que no esté dispuesto a disculparse cuando está equivocado. Usted desea mantener sus propios caminos a causa del orgullo. Y Satanás ama eso, porque él mismo mantiene sus propios caminos y no reconoce sus pecados.

El apóstol Santiago, con el propósito de decirnos a nosotros que nos acerquemos más a Dios para resistir a Satanás, afirma que “Dios resiste al orgulloso, pero da gracia al humilde” (San. 4: 6).

¿Capta usted el significado de este versículo? El orgullo lo hará amigo de Satanás, pero pondrá un muro de separación entre Dios y usted. ¿Merece su orgullo ese trágico precio? ¿Se tornará usted de espaldas a Dios a causa de su propia vanidad?

Una de las lecciones más importantes que Dios dio a Su pueblo a través de Moisés fue ordenarles a ellos permanecer humildes: “Así Él los humilló a ustedes, permitió que tuvieran hambre, y los alimentó con el maná que ustedes no conocían ni sus padres conocieron, para que Él pudiera hacer que ustedes supieran que el hombre no vivirá sólo de pan; pero el hombre vive por cada palabra que procede de la boca del Señor. …Cuídense de que ustedes [todos nosotros] no olviden al Señor su Dios por no guardar Sus mandamientos, Sus juicios, y Sus estatutos que yo les ordeno hoy a ustedes, o sea que –cuando ustedes hayan comido y estén saciados, y hayan construído bellas casas… su corazón esté levantado, y ustedes olviden al Señor su Dios que los sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre … entonces ustedes digan en su corazón, “Mi poder y la fuerza de mi mano me ha dado a mí esta riqueza” (Deut. 8: 13-17).

Esta advertencia se aplica a nosotros hoy tanto como lo hizo a nuestros ancestros. Es sólo por la gracia de Dios que nosotros tenemos cualquier cosa que poseamos.

El orgullo también lo incitará a usted a juzgar y criticar; él hará que usted piense que usted sabe mejor y que sus opiniones son más sabias. Cristo dijo, “Ciertamente, yo les digo a ustedes, a menos que ustedes estén convertidos y se hagan como niños pequeños, ustedes de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos” (Mat. 18: 3).

Piense en ello –¡No hay ningún lugar para el orgullo carnal en el Reino de Dios!

No juzgue [erróneamente]. No critique [innecesariamente]. “Humíllense ustedes mismos a la vista del Señor, y Él los levantará a ustedes” (San. 4: 10).

Mientras más conozca usted a Dios y estudie Su Palabra, más se dará usted cuenta de cuán pequeño es usted realmente.

Siempre esté listo para admitir sus faltas. Corríjalas y perdone las de su prójimo. Cuando usted devuelve el bien por mal, usted tendrá a Dios de su parte. Él será su amigo, y le ayudará a usted a resolver sus problemas en la forma correcta.

Codicia

La tercera gran trampa de Satanás es la codicia. Satanás desea que usted codicio –que vaya tras algo que no es suyo, o a lo que usted no tiene derecho. Humanamente hablando, la codicia hace un llamado a nuestra naturaleza. Nosotros deseamos conseguir más que dar, tener y guardar para nosotros mismos que compartir.

Dios realmente explicó claramente, en los Diez Mandamientos, toda una lista de puntos tras los cuales nosotros no deberíamos codiciar (Éx. 20: 17). ¡Pero asegúrese de leer el artículo titulado “¡Cuidado con la codicia!” comenzando en la página 17 para una completa explicación de este Décimo Mandamiento de Dios.

En el mundo de Satanás, todo está organizado hacia la codicia –publicidad falsa, sexo, riqueza material. Los medios lo alientan a usted a codiciar: A usted se le dan muchas razones vanas pero llamativas para comprar cosas que usted realmente no necesita, o para codiciar cosas que ni son correctas ni son buenas para usted.

¿Es usted culpable de quebrantar el Décimo Mandamiento? ¿Está usted engañado por la trampa de Satanás de animarlo a usted a codiciar?

Hay peligro en la mucha riqueza, tal como hay peligro en la mucha pobreza. En ambas instancias, Satanás puede usar efectivamente esta herramienta de la codicia.

Dios ha prometido no abandonarlo a usted nunca. Si usted permite que Él pelee sus batallas… Usted nunca tendrá temor de las trampas de Satanás. Ellas no tendrán poder sobre usted. Satanás estará sin poderes…

Agur dijo, por inspiración de Dios: “Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí, y no me des pobreza ni riqueza. Sólo dame mi pan cotidiano; no sea que me sacie y te niegue, o diga: “¿Quién es el Eterno?” No sea que me empobrezca y robe, y profane el nombre de mi Dios. (Prov. 30: 7-9)

¿Ora usted en esta forma cuando usted le está pidiendo a Dios que supla sus necesidades? Si usted tuviera todo lo que usted desea, usted podría negar a Dios y tornarse lejos de Él, ¡Diciendo que usted no lo necesita a Él más! Y si usted tiene muy poco, usted puede permitir que Satanás lo haga a usted juzgar y condenar, y usted puede terminar inclusive robando.

Cristo nos enseñó a nosotros a pedir a Dios nuestro pan diario –sólo lo que nosotros necesitamos día a día (Mat. 6: 11).

Esto nos ayudará a no caer en tentación. Ello nos enseñará a confiar en Dios – y a no poner nuestros corazones sobre cosas materiales, que son temporales (Ecl. 5: 10).

Recuerde la advertencia de Cristo: Ustedes no pueden tener dos señores. Si usted desea riqueza o alguna otra cosa, usted estará tratando realmente de servir a dos señores.

El apóstol Pablo escribió: “Mantengan su vida libre del amor al dinero [codicia], y estén contentos con lo que ustedes tienen; pues Él ha dicho, ‘Nunca les fallaré ni los abandonaré” (Heb. 13: 5, Versión Revisada Estándar).

Tenga valor

Dios ha prometido nunca abandonarlo a usted. Si usted deja que Él pelee sus batallas, y si usted resiste al diablo con Su Espíritu, usted nunca tendrá temor de las trampas de Satanás. Ellas no tendrán ningún poder sobre usted. Satanás estará sin poderes — totalmente desarmado.

Quizás usted no había pensado en ello antes, pero aquellos que dejan la Iglesia de Dios se dejan ellos mismos caer víctimas de estas tres grandes trampas de Satanás: Ellos se rebelan contra la autoridad de Dios; ellos son demasiado orgullosos para admitir que están equivocados; y ellos codician poder, posesiones materiales o gloria personal.

¡Tenga valor! Actúe y viva como un verdadero cristiano. Pida a Dios diariamente que le ayude a usted, y haga su parte para combatir contra estas tres grandes trampas de Satanás: Los espíritus de rebeldía, orgullo y codicia.

¡Su victoria sobre ellos lo pondrá a usted en el camino hacia el Reino de Dios!

Sí, usted puede, con la ayuda de Jesús sobreponerse a las trampas de Satanás y llegar a ser parte del venidero Reino de Dios https://www.cogwriter.com/GospeloftheKingdomofGod.pdf.

Bob Thiel y Dibar Apartian

Dibar Apartian y yo (Bob Thiel) nos conocimos uno al otro por muchos años y él me dio a mí el permiso para usar sus escritos antes de su muerte en diciembre de 2010.

Posted in Vida cristiana