Los católicos, Clemente, y Roma

Los católicos, Clemente, y Roma

COGwriter

Noviembre 23 es el día que los católicos han declarado como el día para “San Clemente I”.

Hay un individuo llamado Clemente en la Biblia. Él se menciona una vez. Aquí está el único pasaje que lo menciona:

Imploro a Euodia e imploro a Syntyche ser de una misma mente en el Señor. Y también urjo a ustedes, verdaderos compañeros, a ayudar a estas mujeres que trabajaron conmigo en el evangelio, con Clemente también, y el resto de mis colaboradores, cuyos nombres están en el Libro de la Vida (Filipenses 4: 2-3).

Lo anterior fue escrito por el Apóstol Pablo, pero los historiadores están divididos sobre de dónde fue escrito (Corinto, Éfeso, Roma, y Cesarea han sido los lugares propuestos).

Esto muestra que Pablo conocía a uno llamado Clemente. Clemente, por lo tanto conocía a Pablo, y estaba con Pablo cuando él escribió esta carta. Puede probablemente ser razonablemente implicado que Clemente probablemente conocía a otros en Filipos. Y basado en los escritos de Pablo, puede concluirse que Pablo, en ese tiempo, consideraba a ese particular clemente ser un cristiano. Es probablemente lógico concluir que Clemente se reunió con Pablo en múltiples ocasiones y probablemente, como los demás, le ayudó a él en algún grado.

Lo que esto no muestra es que Clemente fuera a ser el líder de aquellos que estaban en Roma u ordenado por Pedro. Clemente simplemente era uno de muchos que conocía y probablemente ayudaba al apóstol Pablo. La falta de énfasis/preeminencia en los escritos de Pablo parecería sugerir que Clemente no podía haber sido el que se convirtió en “obispo de Roma” y el sucesor de Pedro y de Pablo en 67 D.C. o quizás más tarde –hay diferentes listas para Clemente. Debería notarse también que si Pablo escribió su Epístola a los Filipenses en Roma (como mantienen muchos eruditos católicos romanos), uno pensaría que Clemente sería mencionado en otros escritos de Pablo si Clemente fuera a tener preeminencia –pero en lugar de ello él no es mencionado en ninguna ora parte en ningún escrito del Nuevo Testamento.

Sea o no que este es el mismo individuo llamado Clemente que muchos católicos romanos consideran sucedió a Pedro no puede ser determinado de los pasajes en Filipenses. Los eruditos católicos romanos parecen divididos sobre este asunto, si bien el consenso general parece ser que el Clemente de Roma no es el mismo al cual se refirió Pablo. Aquí están algunas afirmaciones de La Enciclopedia Católica:

Orígenes identifica al Papa Clemente con el colaborador de Pablo, Filip., iv, 3 y así hacen Eusebio, Epifanio, y Jerónimo –pero este Clemente era probablemente un filipense. En la mitad del siglo diecinueve era costumbre identificar al papa con el cónsul de 95, T. Flavius Clemens, quien fue martirizado por su primer primo, el Emperador Domiciano, al final de su consulado. Pero los antiguos nunca sugieren esto, y el papa se dice haber vivido hasta el reinado de Trajano (Chapman J. Transcrito por Gerard Haffner. Papa San Clemente I. La Enciclopedia Católica, volumen IV. Copyright © 1908 by Robert Appleton Company. Online Edition Copyright © 2003 by K. Knight. Nihil Obstat. Remy Lafort, Censor. Imprimatur. +John M. Farley, Archbishop of New York).

Así, el Clemente mencionado en la Biblia no es probablemente el Clemente de Roma. Pero de nuevo, esto no es cierto.

Si Clemente fuese el gobernante de toda la cristiandad durante el tiempo que se dice que lo fue, entonces parecería raro que el Apóstol Juan fallara en mencionarlo a él o a su liderazgo en ninguno de los libros que él escribió después del comienzo del supuesto pontificado de Clemente (1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, y el Libro de Apocalipsis). Puesto que Juan alentó a los cristianos a ser fieles, parecería que él habría de alguna manera sugerido que habría una sucesión de líderes fieles a seguir en Roma. En lugar de ello, él se centró sobre el liderazgo de la iglesia en la región de Asia Menor (Apocalipsis 1-3).

Juan fue el último de los apóstoles originales en morir y debería haber sabido quiénes eran los líderes de la verdadera iglesia alrededor del tiempo de su muerte (cerca del año 100 D.C.). Y no hay razón para creer que él habría estado en un status más bajo que Clemente quien no fue ordenado directamente por Cristo, ni (vea Apéndice A) un papa, ni probablemente tampoco un obispo.

Algunas significativas enseñanzas católicas romanas acerca de Clemente

Aquí está algo de lo que se dice acerca de Clemente:

4. CLEMENTE I, San (88-97)… Él está entre los primeros bautizados por Pedro…Clemente fue el primero en introducir las vestiduras litúrgicas en las funciones sagradas y el uso de la palabra Amén. Él escogió siete notarios, uno por cada área eclesiástica de Roma, para editar y archivar toda la información respecto de los cristianos martirizados…Él puede ser considerado el primer papa en haber abdicado (Lopes A. Los Papas: La vida de los pontífices a través de 2000 años de historia. Futura Edizoni, Roma, 1997, p. 2).

Parece imposible que Clemente pudiera haber escogido siete notarios puesto que la iglesia en Roma entonces no era grande ni tenía una junta principal. Ni la Biblia ni ninguno de los primeros escritos históricos da ninguna indicación de que Pedro bautizara a Clemente –así ese dicho parece haber sido una posterior fabricación. Además, si había siete notarios con Clemente, entonces como mínimo uno pensaría que ellos habrían preservado al menos quiénes fueron los originales “obispos de Roma”, sin embargo ellos aparentemente no lo hicieron (puesto que no hay escritos de ninguno de estos siete preservados y ellos supuestamente habían sido escogidos para hacer escritos que habrían de ser preservados).

La primera lista fue compuesta aparentemente por Hegesipus alrededor del año 155 D.C. y nosotros no tenemos copia de eso preservada hasta Epifanio que dijo haber citado a Hegesipus. La actual primera lista conocida fue realmente de Ireneo alrededor de 180 D.C. y no contiene detalles acerca de los primeros obispos.

La Enciclopedia Católica enseña esto acerca de Clemente:

Ahora Lino y Cleto tenían cada uno doce años atribuídos a ellos en la lista. Si Hipólito encontró a Cleto duplicado por un error (Cletus XII, Anacleto XII), la accesión de Clemente parecería ser treinta y seis años después de la muerte de los apóstoles. Como esto haría casi imposible para Clemente haber sido su contemporáneo, ello puede haber causado que Hipólito lo cambiara a él a una posición anterior. Además, San Epifanio dice (loc. cit.): “Si él recibió ordenación episcopal de Pedro en vida de los Apóstoles, y declinó el cargo, pues él dice en una de sus epístolas, “Yo me retiro, yo parto, dejemos al pueblo de Dios estar en paz”, (pues hemos encontrado esto puesto en ciertas Memorias), o si él fue escogido por el Obispo Cleto después de que él había sucedido a los Apóstoles, nosotros no lo sabemos claramente”. Las “Memorias” eran ciertamente las de Hegesipus. Parece improbable que él fuese llamado sólo por la cita de la Epístola, c. liv; probablemente Epifanio quiere decir que Hegesipus afirmó que Clemente había sido ordenado por Pedro y declinó ser obispo, pero veinticuatro años después realmente ejerció el oficio por nueve años. Epifanio podía no reconciliar estos dos hechos; Hipólito parece haber rechazado el último…La Iglesia de Corinto había sido conducida por un poco de violentos espíritus a la sedición contra sus gobernadores. Ningún llamado parece haber sido hecho a Roma, pero una carta fue enviada en el nombre de la Iglesia de Roma por S. Clemente para restaurar la paz y la unidad. Él comienza por explicar que su tardanza en escribir ha sido causada por las súbitas calamidades que, una tras otra, han caído recientemente sobre la Iglesia Romana. La referencia es claramente a la persecución de Domiciano…Hay poca enseñanza dogmática intencional en la Epístola, pues es casi totalmente exhortatoria. Un pasaje sobre la Santa Trinidad es importante. Clemente usa la afirmación del Antiguo Testamento “El Señor vive”, sustituyendo la Trinidad así: “Como Dios vive, y el Señor Jesucristo vive y el Espíritu Santo –la fe y la esperanza de los elegidos, tan seguramente él que lleva a cabo”, etc…La Epístola es en el nombre de la Iglesia de Roma pero las primeras autoridades siempre la adscriben a Clemente. Dionisio, Obispo de Corinto, escribió c. 170 a los Romanos en tiempo del Papa Soter: “Hoy guardamos el día santo, el día del Señor, y en él leemos su carta – y nosotros acaso habremos de tenerla para darnos instrucción, incluso como la primera escrita a través de Clemente” (Eusebio, Hist. Eccl., IV, xxx) (Chapman J. Transcribed by Gerard Haffner. Pope St. Clement I. The Catholic Encyclopedia, Volume IV. Copyright © 1908 by Robert Appleton Company. Online Edition Copyright © 2003 by K. Knight. Nihil Obstat. Remy Lafort, Censor. Imprimatur. +John M. Farley, Archbishop of New York).

De esta manera, los eruditos católicos admiten que algunos sienten que Clemente sucedió a Pedro, mientras otros no creen eso. Simplemente no hay prueba de este asunto.

Clemente no podía haber venido con vestiduras litúrgicas puesto que ellas no existían tan temprano. La Enciclopedia Católica admite esto, respecto al tiempo de Esteban I (254-257):

En sus días las vestimentas usadas por los clérigos en la Misa y otros servicios de la Iglesia no diferían en su forma o material de aquellas ordinariamente usadas por los laicos (Mann H. Transcribed by Kenneth M. Caldwell. Pope St. Stephen I. The Catholic Encyclopedia, Volume XIV. Copyright © 1912 by Robert Appleton Company. Online Edition Copyright © 2003 by K. Knight. Nihil Obstat, July 1, 1912. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John Cardinal Farley, Archbishop of New York).

Por lo tanto las afirmaciones anteriores respecto de las reglas de Clemente sobre estos asuntos son también falsas. Clemente es realmente tanto un problema como un vínculo clave para la Iglesia de Roma y su reclamo de supremacía sobre toda la cristiandad. Él es un problema, específicamente, porque él es considerado el vínculo clave en el establecimiento de la supremacía del obispo de Roma. Y este vínculo clave es muy, muy tenue (Él es también un problema puesto que su afirmación acerca de Dios y el Señor viviendo sugieren que el Espíritu Santo es algo diferente, y esa no es una visión trinitaria –por favor vea el artículo Visión binitaria: Un Dios, Dos Seres desde Antes del Comienzo).

Además, la mayoría de los eruditos cree que no había obispos de Roma en el tiempo del supuesto reinado de Clemente. Note esta admisión de un erudito católico romano:

De manera admitida la posición católica, que los obispos son los sucesores de los apóstoles por institución divina, queda lejos de ser fácil de establecer…El primer problema tiene qué ver con la noción de que Cristo ordenó a los apóstoles como obispos…Los apóstoles eran misioneros y fundadores de iglesias; no hay evidencia, ni es por completo probable, que ninguno de ellos tomara residencia permanente en una particular iglesia como su obispo…La carta de los Romanos a los Corintios, conocida como I Clemente, que data de cerca del año 96, provee buena evidencia de que cerca de 30 años, después de la muerte de San Pablo la iglesia de Corinto estaba siendo conducida por un grupo de presbíteros, con ninguna indicación de un obispo con autoridad sobre toda la iglesia local…La mayoría de los eruditos son de la opinión de que la iglesia de Roma más probablemente habría sido conducida en ese tiempo por un grupo de presbíteros…Existe amplio consenso entre los eruditos, incluyendo a la mayoría de los católicos, de que iglesias tales como la de Alejandría, Filipos, Corinto y Roma más probablemente continuaron siendo conducidas por algún tiempo por un colegio de presbíteros, y que sólo en el siglo segundo la estructura de tres partes se hizo generalmente la regla, con un obispo, asistido por presbíteros, presidiendo sobre cada iglesia local (Sullivan F.A. De los Apóstoles a los Obispos: El desarrollo del episcopado en la primera iglesia. Newman Press, Mahwah (NJ), 2001, pp. 13, 14, 15).

¿Carta de Clemente?

Esencialmente, muchos católicos romanos creen que una carta del final del siglo primero a los Corintios muestra que Clemente sentía que él tenía la autoridad sobre todas las iglesias cristianas. Y así, esta es la más temprana prueba de que de hecho, la cátedra fue a los obispos de Roma y por lo tanto (de acuerdo a esta línea de razonamiento) todavía está allí hoy.

El primer problema es que la carta nunca dice qué individuo la envió. Así incluso si ella fuese de Clemente, él aparentemente no sintió que él mismo tenía lo que los católicos ahora llaman cátedra (la silla o autoridad eclesiástica), pues está sin firmar. El segundo problema es que no hay indicación de que los corintios estuvieran en alguna manera escribiendo a Clemente. Y la tercera es que los eruditos católicos recientes admiten que “I Clemente” no establece la primacía de la Iglesia Romana:

En el pasado, escritores católicos han interpretado esta intervención como un ejercicio temprano de la primacía romana, pero ahora es generalmente reconocido como la clase de exhortación que una iglesia podía dirigir a otra sin reclamar autoridad sobre ella…I Clemente ciertamente no apoya la teoría de que antes de que murieran los apóstoles, ellos escogieron a un hombre como obispo en cada una de las iglesias que ellos fundaron. Esta carta da testimonio más bien del hecho de que en la última década del siglo primero, el ministerio colegial de un grupo de presbíteros…era todavía mantenido en la iglesia Paulina de Corinto. Este era más probablemente también el caso en la iglesia en Roma en este período (Sullivan F.A. De los Apóstoles a los Obispos: El desarrollo del episcopado en la primera iglesia. Newman Press, Mahwah (NJ), 2001, pp. 91, 101).

Durante el tiempo que Clemente fue supuestamente obispo de Roma, los historiadores católicos reportaron que Juan fue llevado a Roma desde Éfeso, luego súbitamente exiliado a Patmos, por el Emperador Domiciano (Tertuliano. La Prescripción contra los Herejes. Capítulo 36. Traducido por Peter Holmes. Extraído de Padres Ante-Nicenos, Volumen 3. Editado por Alexander Roberts y James Donaldson. Edición americana, 1885. OnOnline Edition Copyright © 2004 by K. Knight), y, “después de la muerte del tirano, él retornó de la isla de Patmos a Éfeso” (Eusebio. Historia de la Iglesia. Libro III, capítulo 23). Cerca de este tiempo ocurrió un cismo en Corinto, y alguno aparentemente decidió hacer contacto con los cristianos en Roma por ayuda (posiblemente porque Juan podía haber estado en Roma entonces o posiblemente puesto que ocurrió que uno de esa congregación estaba viajando en esa dirección). La carta de respuesta que fue enviada decía que ello fue aplazado:

A causa de los súbitos y repetidos infortunios y reveses que nos han ocurrido a nosotros (La Carta de los Romanos a los Corintios comúnmente conocida como Primer Clemente. Verso 1. Holmes MW, ed. Como traducido en Los Padres Apostólicos, Textos Griegos y Traducciones en Inglés. Baker Books, Grand Rapids, 3a. impresión, 2004, pp. 28-29).

Es lógico concluir que estos infortunios probablemente incluían el exilio de Juan. Si bien muchos católicos sugieren que la respuesta enviada es prueba definitiva de que Roma era la iglesia gobernante,la carta realmente se refiere a su contenido sólo como “nuestro consejo”, no lista ningún autor, y no prueba de ninguna otra manera nada acerca de la autoridad romana. Respecto de esta carta un erudito católico ha escrito:

La mayoría de los eruditos son de la opinión de que la iglesia de Roma más probablemente habría estado siendo dirigida en ese tiempo por un grupo de presbíteros (Sullivan F.A. De los Apóstoles a los Obispos: El desarrollo del episcopado en la primera iglesia. Newman Press,Mahwah (NJ), 2001, p.15).

Si esta carta de los Corintios fue enviada a Roma porque Juan y otros estaban allí, ello simplemente muestra que algunos en Corinto estaban tratando de hacer contacto con el liderazgo de la iglesia. También, parece lógico que aquellos en la Iglesia en Roma pueden haber decidido que puesto que Juan había sido exiliado, ellos simplemente deberían responder con su opinión.

Publicado en: Enseñanzas, Letters to the Brethren